ZONA 2: BOSQUE COMESTIBLE

Otro de nuestros principales diseños es el bosque comestible, que es un ecosistema por estratos que integra gran diversidad de árboles, arbustos, aromáticas, plantas comestibles perennes y herbáceas. Este sistema agroforestal será un ecosistema prácticamente autónomo, por supuesto sostenible y muy resiliente, que requerirá muy poca intervención por nuestra parte una vez se haya desarrollado.

Dado el deterioro del terreno a nuestra llegada, en los primeros años deberemos comenzar haciendo un buen diseño e ir implementándolo por fases. Lo primero ha sido llevar a cabo estrategias regenerativas como el abandono del labrado, la siembra de cubiertas vegetales y el aporte de materia orgánica y acolchados para mejorar el estado del suelo. A partir de ahí, hemos empezado a plantar los primeros frutales, arbustos y aromáticas y próximamente comenzaremos a introducir alimentos como patatas, girasoles o leguminosas.

El gallinero móvil: las gallinas son unas grandes aliadas en un proyecto de permacultura, no sólo nos proporcionan huevos y alimento de calidad, sino que además son el mejor tractor y las que mejor controlan las hierbas adventicias y las plagas, por lo que nos ahorrarán un montón de trabajos. Remueven el terreno buscando comida, descompactándolo y aireándolo, a la vez que lo abonan aportando nitrógeno. En definitiva, llevando a cabo un manejo holístico del terreno, el gallinero móvil nos sirve como herramienta regenerativa en la finca.

Poco a poco, este sistema requerirá cada vez menos mantenimiento. La calidad del suelo se incrementará, aumentando así su capacidad de retención de humedad. El bosque comestible será un reservorio de biodiversidad y nos aportará gran cantidad de alimento. Su necesidad de riego será abastecida, principalmente, con las aguas residuales domésticas.